Berrinches en Niños: Qué Dice la Ciencia y Cómo Acompañarlos con Empatía
Los berrinches son, para muchos papas, uno de los retos más igrandes es criar a los hijos. A veces explotan por cosas chicas —un juguete que no funciona, un cambio en la rutina— y otras veces parecen venir de la nada: tu hijo está agotado, frustrado, sobreestimulado… y de pronto se pone a llorar, gritar o patalear.
Berrinches: cómo entenderlos y acompañarlos con empatía
Los berrinches son, para muchos papás, uno de los retos más grandes al criar a los hijos.
A veces explotan por cosas pequeñas —un juguete que no funciona, un cambio en la rutina— y otras veces parecen venir de la nada: tu hijo está agotado, frustrado o sobreestimulado… y de pronto se pone a llorar, gritar o patalear.
Pero es importante saber algo fundamental: estos momentos no significan que estés haciendo algo mal como mamá o papá.
Al contrario, los berrinches son una ventana al mundo emocional de tu hijo, una señal clara de que su cerebro emocional todavía se está desarrollando.
En este artículo exploraremos qué son los berrinches desde la ciencia, por qué ocurren, cómo acompañarlos con presencia real y cómo convertir esos episodios difíciles en oportunidades de conexión y aprendizaje.
¿Qué son realmente los berrinches (y por qué no son manipulación)?
Cuando un niño hace un berrinche, su capacidad para regular emociones es limitada.
Las áreas del cerebro que ayudan a controlar impulsos y a pensar con calma aún no están completamente maduras.
Por eso, cuando se siente frustrado, mal alimentado, cansado o abrumado, pierde temporalmente la habilidad para razonar y entra en un estado emocional puro.
Algunos puntos clave:
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No están planeando un berrinche ni tratando de manipular: sus recursos emocionales son limitados.
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El llanto, los gritos o la tensión física son formas naturales de liberar emoción.
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Más que un acto de rebeldía, es un llamado de ayuda: necesitan guía, calma y conexión para volver a su centro.
Así, los berrinches no son algo que debas “corregir” con castigos o regaños, sino una oportunidad para acompañar desde el amor y la empatía.
Por qué estos momentos pueden ser tan abrumadores (para ellos y para ti)
Cuando la frustración sube, no solo los niños se “descontrolan”; sus cuerpos también responden de forma física.
Durante un berrinche es muy probable que:
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No puedan escuchar explicaciones racionales.
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No respondan a órdenes lógicas.
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No tengan control sobre sus movimientos o expresiones.
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Se sientan completamente desbordados.
Intentar usar la razón en ese momento es pedirles algo que su cerebro aún no puede ofrecer.
Por eso, lo más efectivo no es “hacerlos entrar en razón”, sino estar con ellos mientras pasa la tormenta emocional.
Cómo acompañar un berrinche con empatía: guía práctica
Aquí tienes pasos claros y llenos de compasión para esos momentos difíciles:
1. Regula tu propia emoción
Tu calma es su calma.
Cuando te mantienes firme, presente y tranquila, envías un mensaje poderoso:
“Estoy aquí contigo. No estás solo. Puedes sentir lo que sientes.”
2. Acércate y usa palabras simples
Durante el berrinche, utiliza frases muy cortas y reconfortantes, como:
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“Veo que estás muy frustrado.”
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“Está bien sentir enojo.”
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“Te acompaño.”
3. Ayuda a su cuerpo a calmarse
El contacto físico seguro y respetuoso puede hacer maravillas:
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Un abrazo, si lo acepta.
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Mantener un tono de voz suave.
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Evitar movimientos bruscos o apartarlo sin más.
Este tipo de conexión puede reducir significativamente la duración del berrinche.
4. Después del episodio, reflexiona juntos
Cuando ya esté más tranquilo:
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Nombra la emoción: “Te enojaste porque querías ese juguete.”
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Busca soluciones para la próxima vez: “¿Qué tal si la próxima vez pedimos el juguete con más calma?”
Este diálogo no es para regañar, sino para enseñar. Les ayuda a entender sus emociones y a regularlas mejor.
Cómo prevenir berrinches (sí, se puede hacer algo)
Aunque no es posible eliminarlos por completo, sí puedes reducir su frecuencia con algunos hábitos:
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Rutinas predecibles: horarios para comer, dormir y jugar generan seguridad.
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Conexión antes de corrección: dedica unos minutos diarios a jugar, abrazar o conversar sin pantallas.
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Cuidar el descanso y la alimentación: el cansancio o el hambre disparan la frustración.
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Facilitar las transiciones: anticipa los cambios con frases como “En 5 minutos vamos a guardar los juguetes”.
Errores comunes (y cómo evitarlos)
Algunos comportamientos bien intencionados pueden empeorar la situación:
❌ Pedir que se “calme ya”. Mejor valida primero.
❌ Dar sermones en medio del berrinche. Espera a que esté más tranquilo.
❌ Retirar el contacto afectivo por “mala conducta”. Los límites pueden mantenerse sin alejar el amor.
❌ Ignorar completamente. Dar espacio está bien, pero la soledad no debe sentirse como abandono emocional.
¿Qué hacer si el berrinche es en público?
Un berrinche en un lugar público puede ser muy estresante, pero también puede manejarse con dignidad:
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Respira profundo antes de reaccionar.
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Si puedes, trasládalo a un lugar más tranquilo.
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No te dejes atrapar por las miradas de otros: tu hijo no te desafía, está desbordado.
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Recuérdate que esto también es aprendizaje para ti como mamá o papá.
Convertir los berrinches en oportunidades de conexión
Lejos de “ganar” o “perder”, un berrinche bien acompañado puede convertirse en:
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Una clase sobre emociones: reconocer rabia, tristeza o frustración.
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Una práctica para pedir ayuda y entender que las emociones no son peligrosas.
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Una oportunidad para co-regular: estar presentes juntos hasta que se calme.
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Una forma de fortalecer la seguridad emocional: saber que, incluso en el caos, su cuidador está ahí.
Es en estos momentos intensos donde se cimentan las bases de la resiliencia emocional y del apego seguro.
¿Quieres ver cómo se aplica todo esto en la vida real?
Mira el video completo: explica con ejemplos reales cómo acompañar berrinches, cómo regular juntos y cómo establecer límites con empatía.
Te dará ideas prácticas, palabras para decir y consuelo para los días más difíciles.
Referencias
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Center on the Developing Child, Harvard University.
-
The Whole-Brain Child, Daniel J. Siegel & Tina Payne Bryson.
-
National Scientific Council on the Developing Child (NSCDC).
-
American Academy of Pediatrics. Guía de Desarrollo Infantil.
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Zero to Three. Regulación emocional en la primera infancia.
Palabras clave
berrinches en niños, manejo de berrinches, apego seguro, desarrollo emocional infantil, Michelle Aziz, consejos para padres, crianza emocional.



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